¿Y los novios?

HEIDI LLANES
|
REVISTA NOVIAS

Así como el atuendo de la novia lleva implícito todo lo que ésta ha soñado y deseado, el tema en los novios no dista de ser personalizado, obviamente ningún hombre es igual a otro y el estilo es ese sello personal que se expone aun más en las ocasiones especiales.

“La vestimenta va con la historia de amor de cada pareja, todo es distinto en cada una”, advierte la diseñadora Lina Cantillo. “Hay gente que se casa en la playa, en una piscina, en un hotel de lujo, en un teatro o en los espacios clásicos, entonces ese código a seguir en Cartagena, va mucho con el lino y el algodón, me gusta el esmoquin tropical, pues va acorde con la escenografía”, indica la experta.

En materia de elegancia, el frac indica la máxima gala y definitivamente no aplica en Cartagena, al igual que la levita, esta media etiqueta que es comúnmente confundida con este atuendo, pero es usada en horas del día, con chalecos en otras tonalidades y pantalón gris, aunque sigue siendo más apropiada para climas fríos, advierte Lina Cantillo.

Cuando se quiere manejar la levita en el Caribe, su confección puede ir en tonos camel y crema, todo está abierto, siempre que se adapte a la historia y el escenario. Si la boda se lleva a cabo en un teatro a las once de la mañana, una levita en palo de rosa, con corbata tejida en crema, resulta lo más apropiado.

Al momento de definir ese código de vestuario para asistir a una boda, la diseñadora considera que si de guayabera se trata, se obvie esa combinación que hace carrera con pantalón camel o negro, a cambio invita a dejarse seducir por el unicolor de todos de blanco o algo más vanguardista como el azul navegante y el blanco y que esta camisa sea elegante, con mangas largas y mancornas.

De otra parte, esta pieza, al ser confeccionada con una fibra natural como el lino o el algodón, tiene vida corta, por lo que resulta prudente hacer un cambio después de tres usos y terminar su ciclo con un empleo diferente al de las fiestas.

 

Datos de la experta

El novio también porta una simbología en su vestuario que de cumplirse a cabalidad, se traducirá en elegancia y buen gusto.

Cuando se trata de climas cálidos como el de Cartagena, el esmoquin tropical se convierte en el mejor acierto por parte del novio. Su confección debe ser en paño muy liviano, fresco, en color crema o marfil y es perfecto para una boda después de seis de la tarde.

El más refinado código de vestuario masculino lo representa el frac en color negro o azul noche, con chaleco, camisa y corbatín blanco. Es de anotar que aplica únicamente en la noche y sitios cerrados.

La encantadora guayabera, es una prenda clásica para ceremonias en el Caribe, en el trópico; siempre de manga larga, de día o de noche.

El boutonniere, es una flor, un ramito de flores o un accesorio que lleva el novio en la solapa de su chaqueta el día de su boda. Su uso se origina en Inglaterra durante la Guerra Civil de las Rosas, cuando los combatientes portaban rosas representativas de la casa a la que pertenecían.

VIDEOS