Mi boda...

HEIDI LLANES
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Cartagena
| Vie, 09/01/2017 - 15:58

Cada enlace es una historia que se escribió en medio de los sueños de la pareja. En la boda confluyen detalles que ambos y en especial la novia, anidaron en sus anhelos para cuando ese día especial llegara a sus vidas. Además de la ceremonia y la gran fiesta, cada instante lleva un significado que se materializa con el correr de la celebración.

A continuación, la historia de parejas, cuyas bodas se llevaron a cabo en medio de esos bellos deseos que ahora son los maravillosos recuerdos que les han de acompañar por el resto de sus vidas.

 

Ana María Peña y Juan Pablo Borge

 

Playa, frescura, felicidad y originalidad, eran los ingredientes buscados para la boda de esta pareja que comparte además de su amor, la personalidad descomplicada, por eso querían que allí estuvieran sólo familiares y amigos muy cercanos.

Precisamente los amigos se sumaron en todo lo que pudieron y de esta manera el vestido de la novia fue un regalo de la diseñadora cartagenera Ketty Tinoco, “La Dama del Lino”, muy amiga de la mamá de Ana María, quien afirma que con el correr de los años se la “robó” para que también hiciera parte de su grupo de amigas y como era conocedora de esa historia de amor, lo hizo a su gusto, sin velo porque no iba con su personalidad, pero a cambio, una bella flor que lució toda la noche. Por su parte, el atuendo de Juan Pablo fue un fino detalle de su amigo Alberto Nieto dueño de la marca Carlos Nieto.

Siempre decían que su boda sería en las islas, sin embargo por la logística con los invitados, cambiaron, pero siempre junto al mar. El lugar no podía ser mejor, la magia se posó sobre Mar de Indias Golf And Beach Resort, donde se reunieron los 300 invitados, cerca de 180 extranjeros, quienes mostraron su fascinación por todos los planes programados en la pre boda, boda y pos boda. “La Movida” y “La Jugada”, bastiones de la rumba en Cartagena, y que son propiedad de Juan Pablo, albergaron la celebración, además de las Islas del Rosario y restaurantes de la ciudad antigua.

La ceremonia, oficiada por un sacerdote amigo de la familia empezó a las 5:30 p.m. y Ana María llegó a bordo de un carro de golf conducido por su mamá Juliana González, quien también fue la encargada de entregarla a su hoy esposo, pues su papá falleció, de igual forma, a Juan Pablo lo llevó el papá Ricardo Borge, porque su madre también partió al cielo. Un momento emotivo, pero muy original.

El bufet fue muy especial, estuvo a cargo de Adriana Santos, gran amiga de la familia y contó

con frutas y cocteles, picadas típicas para que los extranjeros pudieran disfrutar de las delicias colombianas, como canasticas de patacones con camarones, canapés con carne, ceviches, luego fue la comida y durante la fiesta mini perros calientes, mini hamburguesas y fritos típicos. Los postres fueron regalos de sus grandes amigas Mila Vargas y Natalia Martínez.

La wedding planner fue Mary Cueter, quien estuvo atenta para hacer realidad las fantasías y locuras que se le ocurrían a la feliz pareja, dando como resultado una fiesta inolvidable amenizada por Bazurto All Star, Elite Klan y los Djs Gerwin Mesa y Willy Castellón.

Fueron trece horas de celebración, pues la fiesta culminó a las 6:30 a.m. sellando lo que fueron tres y medio de un noviazgo que se inició al conocerse en el cumpleaños de una amiga en común. Por motivos de trabajo, la luna de miel se aplazó un poquito, pero México los esperó para continuar disfrutando de su amor.

 

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