La tarjeta, donde el protocolo no puede faltar

HEIDI LLANES
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REVISTA NOVIAS

Se trata de la primera relación con la celebración, a partir de allí se tiene una idea de lo que será el evento en cuanto a estilo y formalidad, por lo que el protocolo no puede obviarse en la tarjeta, aun cuando se le reste sobriedad.

Teniendo en cuenta lo anterior, el diseño volvió a tomar partida en este detalle y hasta se ha convertido en una primera experiencia, por lo que las texturas, el brillo y otros recursos, le imprimen un carácter especial, sin obviar la formalidad que debe llevar siempre, advierte la experta Catalina Angulo Morales.

El texto está variando, anteriormente los padres eran quienes extendían la invitación, pero la generación millennials cambió notablemente esta costumbre, toda vez que se trata de exitosos profesionales que si bien organizan su boda de acuerdo a sus deseos, pueden incluso costearla, entonces esa decisión en su totalidad corre por su cuenta y son los dueños de su fiesta y lo que la misma conlleva. Esta concepción es muy común en extranjeros.

Con respecto al tema de las participaciones, éste cada vez cae más en el desuso, indica Catalina Angulo. Anteriormente la invitación traía consigo un compromiso, en la actualidad es un honor y todos quieren ser invitados, porque la boda es todo un acontecimiento divertido.

La participación actualmente pasó a ser de “me tuvieron en cuenta” a “no apliqué”, por tanto no es bien visto y es mejor prescindir de ese detalle que deja un sinsabor en quienes no fueron invitados a la boda.

Otro detalle muy importante en esta “misiva de felicidad” es la lista de regalos incluida en la invitación, lo cual ante los expertos en protocolo, no hace parte de la etiqueta, allí se está pasando la fina línea de comodidad Vs. protocolo, pues no se hace necesario este conducto, ya que no se invita para recibir regalo.

Como lo indica la experta, este tema de los regalos puede comunicarse de diferentes maneras, una primera opción puede ser mediante el voz a voz, también en la página web si se tiene, otra forma muy sencilla es cuando los más allegados le preguntan directamente a la novia y una muy formal puede ser por parte de la organizadora de bodas o la empresa encargada al llamar a confirmar asistencia, que informan dónde está la lista de regalos.

Bajo todo esquema es mucho mejor la lista de regalos que la “lluvia de sobres”, una costumbre que se ha arraigado en la última década y que no está dentro de los parámetros del protocolo, la única justificación para esta opción es cuando la pareja no va a residir en la ciudad o en el país; es de aclarar que tampoco debería consignarse en la tarjeta, advierte Catalina Angulo.

Otro error que suele cometerse en este proceso es el “reserva la fecha”, que por ser de manera informal y ante una respuesta inmediata del invitado advirtiendo un compromiso previo, se abstienen de enviar la invitación, es de aclarar que bajo ningún aspecto puede omitirse si ya se contempló su presencia en la boda, resulta de mal gusto.

Marcar la tarjeta también tiene su formalidad, debe llevar el nombre del invitado con sus dos apellidos y si se trata de una pareja de novios formales que va en la misma tarjeta, se estila primero el nombre de la persona que realmente está invitada. Nunca se puede marcar “y acompañante”, pues si el invitado quiere llevar a alguien, lo correcto es pedir previa autorización a los novios.

Se valora la caligrafía a mano y los colores se mantienen en la gama de blancos, beiges, plateados y dorados, aunque la tendencia 2018 ya empieza a adoptar los vinotintos y azul turquí, en combinación con dorado o beige. Los formatos se adecúan en los 25 y 30 centímetros.

 

Y los invitados…

Todo lo anterior tiene que ver con la pareja, sin embargo los invitados también deben ajustarse a las normas impuestas por el protocolo y una de ellas es cumplir con la confirmación de asistencia, pues la organización de la boda requiere de una logística que llevará a la exitosa realización del evento.

El latino y en especial el colombiano es más dado a dejar todo para un último momento, el americano lo avisa con tiempo. No se trata de una grata sorpresa decir que no se va y al último momento aparecer en la fiesta, precisamente se hizo un trabajo de contabilizar los cupos, acomodar a los invitados y tener a una persona presente que no está en lista, genera incomodidades.

El tema de la acomodación en la fiesta va ligado con la confirmación de asistencia y de allí se desprende precisamente esa ubicación asignada que en todo momento se debe respetar, advierte la experta; muchas veces se puede notar el cambio de mesas por distintas razones, generando una especie de caos en la fiesta.

En este sentido hay muchos factores que se tienen en cuenta, los novios quieren que la gente socialice con personas diferentes para generar más amistades y está la otra opción que es reunir a ese grupo permanente de amigos en una mesa, ante esto se debe aceptar esa voluntad, pues la pareja hizo todo un trabajo de organización. Bajo ningún pretexto el invitado puede exigir cambio de mesa.

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